¿Viste a la güerita? ¿Qué le notaste?
¿Nada? Voy voy… ¿Apoco no está bien buena? ¿Apoco no te la “hechabas”?
–Me sorprendió con la pregunta el maestro, al regresar a su despacho, después de haberme mandado a ver las pacientes que estaban en la sala de espera del servicio médico. En el frio recinto, solo estaban una mujer de alrededor de 45 años, bien vestida, pero su rostro se veia marchito, y la acompañaba una jovencita de unos 18 años, rubia, cuidadosamente peinada, vestida en un holgado pants de colegio, adornado con aplicaciones infantiles, pero aun así se notaba su desarrollado contorno femenino…
Hice una mueca de desaprobación al comentario, ya que el maestro siempre se había portado como un caballero y de ninguna manera permitía comentarios así…
- ¿Qué? ¿No te gustan las mujeres? -insistió, y yo continuaba sin contestar, eso si, con el ceño fruncido e incomodo porque la imagen de a quien yo respetaba se había caído por los suelos ante aquellos comentarios
– Ya dime ¿sí o no? Así sin broncas, si se te pone a modo… ¿sí o no? Si dices que no, no te creo, ya sé que eres bien cabron… insistía el médico, en un tono al que no estaba acostumbrado a oírlo hablar…
Con tal de darle gusto le dije:
- Si, a quien le dan pan que llore…
El maestro sonrió, con esa sonrisa-mueca que ya le conocía, la que ponía cuando lograba algo importante...
¿Qué edad le calculas? - pregunto en su habitual tono, el de hombre serio, el del caballero…
Unos 18 a 20 años -le conteste, intrigado.
Tiene 14, y no te pongas cuadrado… ESCUCHA Y OBSERVA! Al final intercambiamos puntos de vista…
Realmente no vi venir las intenciones del maestro, pero esos siguientes minutos aprendí de la realidad humana más que en todos los años que llevaba de vida…
- Anda, dile a la paciente que pase…
Llame a la paciente, la cual le hiso una señal a la jovencita, se incorporaron y me sorprendió ver que la mujer estaba hemipléjica, caminaba torpemente apoyada de un bastón y del otro lado, la jovencita se agarraba a ella en una forma que me recordó a los niños de tres a cuatro años cuando entran a un lugar desconocido…
La mujer esbozo una sonrisa y saludo al médico: como este a doctor, espero mejor que yo…
Bien a dios gracias… ¿cómo te has sentido?
Los minutos siguiente me entere que la paciente tenía un astrocitoma maligno, que lo habían resecado y dado tratamientos pero que seguía creciendo, que convulsionaba y ya no podía trabajar, que tenía dinero por su negocio, pero que ya la había empezado a robar el administrador y que le urgía trapazarlo para tener que dejarle a su hija, que le quedaba a lo sumo un año de vida y con muy mala calidad, que el papa de la niña no la quería reconocer, que había sido madre soltera y muy luchona en una ciudad hostil a las mujeres emprendedoras, que sus papas estaban ya muy ancianos y no podian ver por la niña, que no tenia hermanos y que sus primos no querían de muy buena gana quedarse a cargo de la jovencita, pero si estaban interesados en sus propiedades, que ella no queria dejarla con ellos y que por eso ya había investigado un asilo – orfanatorio en Estados Unidos y ya estaba tramitando un fideicomiso para que no se quedara desprotegida su hija cuando ella partiera, que le dolia mucho dejarla y que queira dejarla lo mejor posible asegurada...
-Pero para esto doctor, cuento con usted… ¿encontró a alguien?
El doctor saco una tarjeta del bolso interior de su saco, y se la dio a la mujer y le dijo:
-Ya está todo arreglado, el médico es persona seria y comparte nuestro parecer, pero como te comente te va a salir caro porque pues hay que darle a todo el equipo, ya que es algo que es necesario pero fuera de lo común y pues no quieren problemas, tú me entiendes…
- Gracias doctor, yo se que Dios me entiende y es por el bien de ella… mientras se limpiaba una lagrima metía la tarjeta en su bolso...
Yo me mantenia tras bambalinas totalmente intrigado, viendo una de las facetas mas extrañas que le habia visto a mi maestro...
Termino la consulta, se dieron las indicaciones, la receta y las tradicionales bendiciones mutuas, pero antes de que la señorita se parara, la cual había permanecido sentada con los pies juntos y las manos en el regazo , viendo hacia abajo, sin moverse, el doctor le pregunto:
-Andrea ¿ya tienes novio?
Ssssiii!... contesto la jovencita, con una mueca y una contorción de cara… y se rio torpemente, y solo en es momento me percate que tenía algún retraso psicomotriz…
Se despidieron y salieron de la habitación…
-¿Haber Cantú, que aprendiste…?
No pude decir nada…
¿Ya te diste cuenta que la señora va mal, que no va a durar mucho? ¿Quién se va a ser cargo de la niña? Al parecer tubo sufrimiento fetal o algo pero tiene un iq de 55, todo lo demás es funcional… T O D O!! ¿me entiendes?… ¿qué es lo que quiere la señora? … ¿eh? ¿A ver? … por eso, pon atención!!… ¿quien va a cuidar a la niña? ¿Porque es como si tuviera 6 años, pero en cuerpo de 20… ¿ya?
-¿Qué le van a hacer doctor? Pregunte, intrigado...
- ¿No te es obio? Un gine le hará la salpingo, ¿si sabes porque…? Va a estar solita y donde quiera habrá un hombre, un jardinero, un primo, un vecino, cualquiera, y pues… ¿me entiendes?... va a pasar, no nos hagamos weyes… así que limitamos el daño… eso es ver por la salud de la paciente… los derechos humanos, me los paso por el arco del triunfo, porque, ¿haber quien la cuida 24 hrs… y luego hacerse cargo si queda embarazada?
Aprende hay cosas que se hacen porque se quiere, hay cosas que se hacen por necesidad y otras más por dar tranquilidad… ¡eso es parte de tu responsabilidad como medico! y no te pongas cuadrado ni me saques el juramento de hipocritas (sic)
¿Aprendiste?
Gracias maestro,
por mostrarme la medicina
que no esta en los libros

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