domingo, 11 de marzo de 2012

Una Flor Marchita



Con frecuencia somos ajenos a la tragicomedia de la vida de los que no pertenecen a nuestro pequeño mundo…

Llovía como suele llover en Monterrey: a cantaros y sin previo aviso; como nunca la sala de consulta externa de urgencias, que se encontraba en el lúgubre pasillo atrás de la sala de urgencias,  tendría dos a tres pacientes, solamente esperando resultados, reinaba el aburrimiento entre los internos y residentes…
Es la paz que precede a la tormenta, siempre llegan después del aguacero - observo alguno de los presentes… el calor y la humedad causaban un bochorno sofocante…
Pasada la media noche, de la nada, hizo su aparición una diminuta figura femenina, pelo largo y busto generoso, vestida al estilo “potranquita”: botas, jeans  con todos sus aditamentos y colguijes; estaba mojada hasta calar los huesos… cargaba un bolso que se veía enorme comparado con ella, y en la forma en que lo sujetaba bajo el brazo  como si no lo quisiera soltar,  denotaba la importancia de su contenido … tenía la cara triste, no concordaba con la atractiva figura de la “vaquerita de rodeo” que intentaba dar con su  desleída vestimenta…
-Me duele la garganta, casi no puedo hablar y me duele el pecho… comento mientras se llevaba la mano al cuello
- Pásele… se acercaron dos a médicos, percibieron que aunque bien vestida, su ropa estaba remendada y olía a mescla de perfume barato y  humo de tabaco… perdieron el interés, la revisaron como si cualquier cosa y le dijeron: - si, tome x cosa y se pondrá bien… ya puede irse
Ella titubeo, los presentes volvieron a su ensimismamiento, ignorándola, esperando a que se perdiera en el pasillo…
Alguien atino a preguntarle - ¿algo mas madre?
Ella la miro con esa cara de dice todo sin decir nada y balbuceo: Necesito hablar con alguien...
La doctora se levanto y la acompaño a el pasillo… ¿quieres una coca?... se sentaron en las desvencijas sillas y ella comenzó a contar…
Yo no soy así…  mi esposo se suicidio por las deudas cuando se cayó el peso, tenia su taller… mis papas no me quieren en su casa porque los niños hacen ruido y no podía aportar mucho… cuando nació mi tercer niño, estaba embarazada cuando mi esposo se fue, una señora me ofreció trabajo de secretaria en   Reynosa, pero era un engaño y me quito a los niños y me rentaba a los gringos aunque estuviera recién parida y si me negaba me amenazaba con desaparecer al bebe, pero me escape … ahorita trabajo en un centro de baile, la canción a 10 pesos... o 20 a veces… y de dia afano en de intendente en x tienda… pero no completo…
El residente encargado llamo a la doctora y le indico- Ya m´hija, deja a la vieja, que se vaya, es corriente, te va a pegar los piojos … ponte a hacer algo de provecho… la lluvia arreciaba y  la sala seguía sin un solo desafortunado paciente, solo se oía la risa de los internos de  departían, ajenos a lo que les rodeaba
Si se tiene que ir doctora, ok… ya no le quito su tiempo…
No, no tengo pendientes… me estaba contando… contesto la doctora y se sentó de nuevo a su lado
Le conto del sacerdote que le ayudo un tiempo dándole trabajo, pero las intrigas de  obligaron a dejar esa ocupación por no perjudicar al hombre santo –el único que no le pidió nada a cambio- de cómo soportaba a borrachos y drogados, como se cuidaba de las otras muchachas del trabajo y de los padrotes que querían explotarla y meterla a las drogas – todas se drogan doctora., pero yo no, porque aquí donde me ve,  yo soy decente y tengo que darle un ejemplo a mis hijos,  yo no me prostituyo ni me meto con nadie, ni novio tengo…
Le hablo de sus niños y de como los queria pero que no los queria ver sufrir hambres ni frios - de su rostro escurrían gotas de agua, tal vez del pelo mojado - pero hay días como hoy, que ya no soportaba tanta carga… la soledad es mala consejera doc.…
Una ambulancia llego con sirena abierta  a la entrada, señal de que habría que hacer algo…
Ahora si ya voy doctora… se va a ocupar, mis hijos están solos y ya es muy tarde, ya van a ser las 4… hay le dejo esto, ya no lo voy a usar- saco una bolsa de cartón, arrugada y la dejo en la silla… mil gracias, de nuevo… dirigiéndose a la salida, donde un relámpago ilumino el dintel y dibujo a la diminuta figura y al siguiente instante, desapareció tal cual como había llegado…
Pasaron las horas y llego el cambio del cambio de guardia,  la rutina de la mañana, todo seria igual, solo que la señorita de limpieza del área de urgencias, trajo a la recepción la bolsa que dejo la mujer… contenía una caja de diazepam y un bote de veneno para ratas…



Anecdota  cortesia de ACCC

1 comentario:

  1. a veces la mejor medicina no es la que recetan los medicos .. sino el simple detalle de que dediquen unos minutos a escuchar lo que un paciente tiene "atorado" en el pecho y no sabe con quien desahogarse.... total ... se cobra como consulta ....

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