domingo, 4 de marzo de 2012

Tres veces al dia,


Tres veces al día
Cuando trabajaba en el IMSS en el sur el estado, aprendí más de la realidad el país  en cada consulta, que en cualquier otra clase académica…

Era uno de esos días calurosos donde tienes 5 minutos por paciente y tienes 20 almas esperando y te toca el clásico don viejito que viene solo… 

Después de ver su expediente, y ver que venia a resurtir receta para medicamentos de la diabetes… dadas las debidas indicaciones el anciano pregunto:

 -¿Y si no como, doitor? – pregunto el imberbe anciano,  macizo y correoso como los mezquites, que se suelen ver por aquellas regiones del sur de nuevo león, vestido con ropa desleída a leguas de mucho tiempo de uso. Su cara muy surcada y envejecida, ojos  azules y porte de hombre bragado,  inspiraban el respeto propio de su investidura… pero su avanzada osteoartritis le impedía el libre movimiento… - ¿Como quiera me las tengo que tomar?

- Haber, ¿Qué le dije? ... -Le conteste exasperado…Una pastilla de las amarillas antes de cada comida, ¿verdad? ¿Me entendió? se toma su pastilla… y  luego, tiene que comer… - le ordene categóricamente… - ¿me entendió?

- El que no entiende es usted, doitor -contesto amablemente el anciano, pero me exalto…

- ¿Cómo que no entiendo?... me dije a mi  mismo: ahora resulta...


- No se ofenda doitor, no es mi intención… me contesto el hombre, apenado - Es que a veces, me duelen tanto los huesos y ando tan mal del azúcar, que no tengo fuerza de salir a pizcar nopales o matar ratitas de campo y a veces aunque salga, no mato ni una… y “semos” mi  mujer y yo,  estamos solos, vivimos arriba en la sierra…

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