domingo, 26 de febrero de 2012

El sobrino...

A veces, la realidad supera la ficción... y la discreción mandatoria de la profesion, en el llamado secreto profesional  te ponen en un gran dilema de conciencia y terminas siendo tapadera del que se porta mal...
Cuéntale, cabron, ándale…!  Cuéntale al doctor de la piruja con la que andabas! Hasta que lograste lo que querías! ya me contagiaste una cochinada!  - le gritaba la oronda mujer, a su esposo,  al darle el diagnostico que lo que traía era un condiloma. 

El pobre hombre se cubría  el rostro y hacia una mueca como quien está acostumbrado a recibir manotazos, logrando articular – sí, pero fue hace 10 años… y nunca más me he equivocado doc… era muy patente que había aprendido su lección… o al menos era más discreto.
La mujer seguía literalmente bufando y llorando, cual Magdalena transformada en basilisco,  y  lucia tan peligrosa como un “balístico” ya que miraba al hombre con una rabia y rencor que pocas veces he visto…
-Tenemos que revisarlo… Le informe, mientras me calaba los guantes – por favor descúbrase…
- Pero doctor, eso fue hace mucho tiempo y yo no tengo ninguna lesión, es más,  tenemos relaciones esporádicamente…cada dos a tres meses  - Titubeante, replico el hombre, mientras comenzaba  a desabrochar el pantalón, al tiempo que la señora vociferaba:
 - Ahora la de la culpa soy yo, que tienes que ventilar nuestras intimidades al doctor!!!  No te basta hacerme pasar esta vergüenza!!! …
Efectivamente, el hombre no tenía lesión alguna, su higiene era mas allá  de lo promedio, la  prueba de acetoblanquado resulto negativa… ¿entonces? … se dio la explicación clásica que si el estado de portador, que los hombres puede pasar inadvertido…
Se indico tratamiento a la paciente, se canalizo para el Papanicolaou por obvias razones y se cito a revisión, no sin antes escuchar otra perorata  de la señora, que al final, digna,  sentencio: 
 - A ver si me vuelve a tocar ese desgraciado... que diría mi familia si se entera que tengo una enfermedad venérea… 
El hombre solo agacho la mirada, dio las gracias y le abrió la puerta a la ofendida mujer…
A los 15 días, en la cita de revisión, la paciente  pregunto:
 - ¿Pueden aparecer estas lesiones también en boca y “atrás”?  
Extrañado, le respondi:
  - Si, pero, mm se tiene que tener el contacto sexual por esa vía y usted me dijo que nunca… así que, no se preocupe…
  
La señora dio las gracias y se marcho… al salir le pidió a la secretaria le consiguiera un doctor  “de los que checan  “atrás”,  porque tenía una comadre con “hemorroides internas”...
Tres días después acudió acompañada con un  fornido joven de apariencia humilde, a lo sumo 20 años, vestía sin pretensiones, pero calzaba tenis puma y traía un  ipod de última generación, además rezumaba a la loción de diseñador, no acorde al porte del joven…
Necesito que cheque a mi sobrino, doctor, pero necesito contar con su discreción… sentencio la mujer, mientras depositaba un centenario en el escritorio… ya sabe, el silencio vale oro… 

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