lunes, 20 de febrero de 2012

La vieja guardia ...

Una aliada invisible


Las enfermeras de la vieja guardia siempre inspiran respeto por su mirada adusta y trato duro, casi siempre son vistas como las malas del cuento poruqe a fin de cuentas son las encargads de la sala y padecen tanto al paciente, a los fmliares y tembien al medico (¿que no?),... pero si se les da su lugar, son fieles cancerberos de los intereses del médico, y si tiene uno suerte, puede aprender en 5 minutos más de ellas, que de un semestre enclaustrado leyendo a la Fisiología de Guyton…
Uno de esos días, donde las horas no pasan, de esos charcosos y sin expectativas de que mejore, estaba el grupo de médicos de piso, recién llegados a iniciar su residencia, realizando sus tareas de recolección e integración de datos, era probablemente primavera pero parecia canícula, por el calor y el sudor que cubría al ambiente… para colmo, se le ocurre a uno de los pacientes caer en paro…
- Carro rojo… fulanito, vía aérea,… menganito, masaje,… xilo, bikasodio… 1001, 1002, 1003,… todos fuera… 160 Jules descargados al pecho del paciente, lo convulsionaron, pero no arreglaron el deforme trazo cardiaco… La conmoción y adrenalina reinaban, pero todo marchaba como reloj, todos los residentes como una maquina recién aceitada, cada uno en su función…
- 1001, 1002, 1003,…
De pronto, se hizo una pausa apenas perceptible, una fracción de segundo, pero la mayoría la sentimos… incluso algunos percibimos una fría briza que rozo nuestras mejillas, enfriando nuestra conciencia y sudor… fue un instante pero pareció una eternidad, como un flashback de un sueño…todos reaccionaron y se disponían a seguir dando maniobras…
En ese momento se estaba tomando un trazo de EKG… el otrora irregular, ahora resultaba plano… - Listo, hora de defunción 5: 23… asevero la jefa de enfermeras...
Nadie se atrevió a chistar, aunque algunos de los nuevos nos cuestionamos porque la seguridad de detener las maniobras… inquirí a la jefa con los ojos. Ella percibió mi inquietud y discretamente me dijo: luego… solo no olvide todo lo que paso… no es el momento
Horas después, en la estación de enfermería, coincidí con la jefa… se me adelanto y me pregunto
¿Se extraño de los eventos de la tarde, verdad…?
- Si - conteste titubeante - Pero… -y antes de soltar la pregunta inquirió:
-¿Percibió la fracción de segundo donde todo se detuvo…? - … Si… -¿Sintió algo más? …bueno, si, … uuuuuhh, una brisa fría, casi surreal…
-¿Qué fue lo que paso, doctor? - … no se… por favor dígame… - Es la hermana muerte, que entro a la habitación - asevero… - no le tenga miedo, aprenda a identificarla y sobre todo, respétela, que ella lo respetara; cuando ella entra y usted la perciba, es hora de detenerse… no me crea, pero se lo digo para que no se dé por no informado

Así, conocí a dos grandes aliadas, la JEFA DE ENFERMERAS y a LA MUERTE. Ambas, se ganaron a pulso todo mi respeto ... y si algo aprendí en el trascurso de los días, es a dejarlas trabajar sin entrometerme en sus cosas


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